Como controlar el “picoteo”. La alimentación emocional.

¿Por qué comemos? ¿Sólo por hambre?

En realidad comemos por muchas razones… A veces alimentamos nuestras emociones ya sea de felicidad o tristeza.

Cuando las emociones afectan qué y cuánto comemos, eso es alimentación emocional, que suele también ser causa de picoteo.

La alimentación emocional suele conducir a sobrealimentarse, ya que no registro estar satisfecho.

Patrones de alimentación

Se establecen en la infancia. Cuando nos premian siempre con comida, se establece una relación exagerada entre la comida y la recompensa.

No estamos diciendo que desvaloricemos “ los ñoquis de la abuela” o “ las golosinas que trae el tío” o “festejemos con una hamburguesa que aprobaste”. El problema se establece cuando la comida es siempre la recompensa.

Un abrazo, una salida, cualquier cosa que sabemos le gustan a nuestros chicos puede ser una recompensa efectiva.

Desencadenantes de la alimentación emocional

  1. Stress Cuando estamos estresados tenemos mucho cortisol en sangre. Buscamos azúcar, grasa, sal.
  2. Aburrimiento: Qué tal una visita a la heladera?.
  3. Hábito: Llego a casa y como algo sin pensar si tengo hambre… es lo que siempre hago aunque falta poco para la cena.
  4. Festejos: Nuestros ancestros claman por un festín abundante y calórico.

Qué comemos por emoción

Buscamos alimentos asociados con placer, grasos y calóricos.

Es importante distinguir entre alimentación emocional y hambre real.

Cuando como para suavizar emociones no quiero cualquier alimento quiero algo que me guste mucho y lo quiero ahora mismo!!!

El verdadero apetito crece gradualmente en intensidad y se acompaña de sensaciones en estómago y pérdida de energía.

Como reconocer la alimentación emocional?

Lo primero es saber que existe y estar alerta. Estos pasos pueden ayudarte a reconocerla:

  1. Alimentación consciente: comer despacio, saborear cada bocado, percibir el olor y mirar lo que pongo en mi boca.
  2. Controlar el impulso. Comer y parar. Si como por ansiedad me voy a dar cuenta.
  3. Ubicar el alimento a la hora adecuada: Se me antoja… Un helado? Hoy será mi postre.
  4. Respirar hondo: Agregar oxigeno al cerebro ayuda a pensar con claridad
  5. No comer con la mano dominante(si soy diestro mi derecha). Ésta dificultad que creo, rompe el movimiento automático de ingerir alimento.

Vamos a comer comidas saludables si no dejamos que las emociones guien nuestras elecciones de qué y cuándo comer.

Es frecuente que las nutricionistas te pidamos llevar un registro alimentario para luego, al discutirlo juntas,podamos identificar la alimentación emocional.

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